Sábado, 05 Agosto 2017 17:36

Gatlinle gana los 100 metros libres y amarga la despedida de Bolt

El estadoundiense marcó 9.92 para coronarse como campeón del mundo. Bolt salió mal y no pudo recuperar en la parte final. Coleman fue segundo.

"¡Usain Bolt, Usain Bolt, Usain Bolt!”, seguían gritando las 66.000 personas del estadio de Londres tras la final de 100 metros. El mundo se quedó en shock. El Relámpago había sufrido el golpe más cruel. En su despedida, Bolt era bronce y perdía por primera vez y para más impiedad ante Justin Gatlin, el villano al que al atletismo rechaza por su turbio pasado de dopaje. Durísimo.

No se veía a Bolt en Londres con la felicidad de otras veces. La del que anteriormente había ganado 13 medallas en Mundiales, 11 de ellas de oro. Era una versión más seria, tal vez afectado por el fallecimiento en abril de su amigo Germaine Mason. Pero lo cierto es que Usain, ya con sus 30 años, no hizo show en series, cedió en semifinales ante Coleman y en la final... el cañonazo de hiel de Gatlin.

Descontento con los tacos de salida, Bolt estaba taciturno ya en la presentación. Sus espontáneos gestos ahora eran más leves, aunque al mínimo que hacía era respondido en tromba por el público de Londres. Y se arrodilló para colocar los dedos sobre la línea de salida en unos tacos que le incomodaban...

‘Ready, set’ y sonó el disparo. Salió atrancadísimo. Muy atrás. 183 milésimas, una arrancada más propia de 400 (y no muy buena). Coleman, que estuvo en el draft de la NFL por sus 40 yardas en 4.12, salió como un rayo (0.123) y Gatlin, con corrección. El foco de la carrera se quedaba en si Usain era capaz de cazar a Coleman, el running back que prefirió ser sprinter, y pareció que iba a llegar hasta él. Pero del lado más oscuro del Lado Oscuro emergió Justin Gatlin, el abucheado por el público serie a serie, el que había avanzado de manera discreta sin hacer nada, el que siempre se desarmaba ante Bolt.

Las fuerzas del mal le tenían guardada una alegría a sus ya 35 años y dos positivos (uno en 2001 y otro en 2006, que casi le cuesta la perpetuidad). Gatlin era campeón del mundo, con 9.92, por delante de Usain Bolt (9.95), que también perdía en la foto-finish con Coleman. El estadio de Stratford abroncó con todas sus fuerzas a Gatlin. “¡Buu!”, sonó con diez veces más intensidad. Bolt fue la única persona que felicitó al redimido americano, que brindó una referencia a Usain, que incluía en sus palabras: "Justin es una excelente persona".

Pero al parque Elizabeth Queen Park la gente había ido a ver a Usain, con sus banderas de Jamaica y Gran Bretaña. Muchos del barrio de Brixton, la Jamaica de Londres, con sus gorras y camisetas del Relámpago. Usain Bolt no había ganado, pero era el héroe de la noche y fue el que dio la vuelta de honor interminable, el que se hizo selfies, el que hizo el gesto del Relámpago...

Gatlin se marchaba entre las sombras, Bolt se despedía igualmente como una leyenda, pero esta vez el villano había ganado. Y lo hizo de la manera más dura. Pese a ello, el estadio siguió gritando 45 minutos después: “¡Usain Bolt, Usain Bolt, Usain Bolt!”.

OPINIONES

COLUMNA SALESIANA

© 2017